Empezamos con la entrega del Ensayo y conversando sobre el Libro Cartas a una Maestra, seguidamente comentamos sobre el video que hicimos en conjunto sobre el libro y la pedagogía de Celestin Freinet. Don Mario nos paso link del video que realizamos en el aula.
También trabajamos con una actividad de un juego, y luego en parejas jugamos y nos llevamos de tarea cumplir lo que ganamos!
Observamos en grupo el vídeo de Rita F. Pierson.
Se realizó una actividad muy bonita de conversar entre compañeros para conocernos, y en realidad fue un tiempo muy provechoso.
Que me llevo
Primero lo importante que es compartir con las demás personas, tener no solo una merienda compartida sino también conocer de las personas un poco más, a veces creemos que solo nosotros pasamos por circunstancias pero en realidad todas las personas cargamos situaciones en nuestras vidas, y no nos detenemos a comprender a los demás.
Por otro lado, el juego que realizamos fácil y atractivo para nuestros discentes; así que a ponerlo en práctica!!
Comentario General del Video
Comentario General del Video
Rita E. Pierson tuvo madre y familia de docentes, le
enseñaron a amar su carrera, a tener vocación por la educación y la refleja a
dar sus charlas y capacitaciones, siendo por casi 40 años maestra.
Durante el video la maestra los ínsita a los maestros
que están escuchando, que nuestros estudiantes sean influenciados por cosas,
aptitudes y actitudes de un docente alegre, un docente que ame su profesión,
que sobre todo tenga vocación de lo que estudio, de lo que en aulas o clases va
a poner en práctica.
Es importante reconocer que cuando amamos nuestra
carrera, nuestra profesión todo se nos hace más fácil, y divertido, cuando
hacemos y planeamos pensando que nuestros discentes; entiendan y se diviertan
hacemos las cosas con agrado, sin importar que tengamos que tomar de nuestro
tiempo y nuestro salario para ver felices a nuestros discentes, en lo personal,
creo y me convenzo diariamente y amo mi carrera, que si estoy en preescolar, o
en primaria trato de dar lo mejor de mí, recordando que un día fui niña y
estuve sentada en ese mismo pupitre.
Reconocer como docentes como indica Rita Pierson, que
no somos perfectos ni por ser maestra todo lo sabemos, debemos aprender a
corregir nuestros errores y por qué no pedir disculpas a nuestros estudiantes, reconocer
que en ocasiones el estudiante pregunta cosas que no sabemos e indicarles que
vamos a averiguar la respuesta juntos o individualmente y luego la comentarán,
dar una solución y una respuesta al niño aseguraría más interés en él a que lo
dejará con mala información.
También me gustó mucho el hecho que menciona de qué no
todos los niños amamos, pues todos son diferentes y aunque algunos no los
queremos en nuestras clases por inquietos, igual hay que amarlos y debemos
aprender ser actores y demostrar aprecio hacia esos niños que más lo necesiten,
yo le agregaría tenerles más tolerancia y amor pues en muchas ocasiones, son
los niños y niñas que más ameritan atención, lo cual son inquietos por sus
mismas condiciones. Y que ningún discente se dé cuenta de lo que siento como
docente hacia él.
Como docentes debemos tratar de tener una conexión con
los discentes, yo en lo personal, mencionaría tener también una conexión
positiva y asertiva con los padres de familia, incentivando el apoyo entre
docentes, padres de familia y discentes, para lograr integralmente una
educación con amor.
Me identifiqué cuando menciona que su madre daba hasta
desodorantes a sus estudiantes, lo cual en todas las Instituciones a las cuales
he laborado, pido permiso de tener en mi aula o clases, mi caja mágica o de las
maravillas, siempre según las condiciones le cambio el nombre. Dicha caja según
el nivel que esté dando y el lugar donde esté ubicada la escuela, así será su
contenido, pero nunca pueden faltar ciertas cosas entre ellas, jugos, galletas,
confites, chocolates, bombas, curitas de formas, toallitas húmedas, hojas
blancas, lápices, borradores, tajadores, calcomanías y una mudada completa mía.
Y así dependiendo lo que vea las necesidades de mis discentes así está mi
cajita llena. Esto no sólo ha servido para mi clase sino también para motivar a
mis colegas en diversos centros educativos que he trabajado, muchas veces
siendo criticada por poner de mi “dinero” las necesidades de los chicos, pero
ver su sonrisa al decirme: - Niña, ya no me duele la cabeza por las toallitas
mágicas, ya me siento mejor. No tiene precio, no tiene importancia su salario
si ves en ellos esa alegría de entrar y salir de su aula.
Nacimos para marcar la diferencia, así que en lo más
profundo de mi corazón seguiré realizando todas esas pequeñas cosas que hago,
que para muchos son criticadas, pero para mí no lo son.

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