Para pedagogía Waldorf la muñeca que tiene en sus manos un niño/a tiene una importancia y una intimidad en el juego infantil que no tienen los otros juguetes.
¿Por qué jugar con una muñeca?
La muñeca es un compañero/a,un amigo íntimo muy próximo a su corazón, que acompaña al niño/a en sus vivencias, es un consuelo en sus penas y celebra sus alegrías. El niño no establece esta relación con una pelota o con un coche.
Además, la muñeca viene a ser un espejo de su propio ser y de la situación en que se halla su desarrollo. De ahí que según la edad no se le ofrezca cualquiera, sino una que esté en consonancia a su momento evolutivo.
Una muñeca para cada edad
La muñeca del bebé: de nudos
¿Cómo son las muñecas Waldorf?
Los materiales de las muñecas Waldorf
¿Cómo se confeccionan?
¿Por qué las muñecas Waldorf apenas tienen rostro?
La muñeca del bebé: de nudos
¿Cómo son las muñecas Waldorf?
Los materiales de las muñecas Waldorf
¿Cómo se confeccionan?
¿Por qué las muñecas Waldorf apenas tienen rostro?
Hagamos un breve repaso sobre qué muñeca es más adecuada para cada edad según la pedagogía Waldorf…
El muñeco de nudos se caracteriza por tener una cabeza redonda y dura, no elaborada, donde la forma esférica aparezca bien caracterizada. Las extremidades y el resto del cuerpo apenas se sugieren con una tela suave y unos nuditos en los extremos.
Este muñeco manifiesta la situación de desarrollo del bebé, donde la cabeza es la parte que más llama la atención y las extremidades y el tronco son descoordinadas y apenas sostienen el cuerpo.
Es muy simple, pero acostado al lado del niño como compañero hace las funciones de “tu”. Así el niño no se queda solo cuando la mamá no puede tenerlo en brazos.
Este muñeco de nudos es el que confeccionamos con algodón orgánico.
Los materiales para confeccionar las muñecas Waldorf están muy pensados, no son casuales. Siempre son telas naturales, suaves, ligeras como algodón o lana, nunca sintéticas.
Al ser materiales “vivos” que respiran despiertan determinados sentimientos e impresiones sensoriales mucho más ricas en el niño/a.
Para el relleno del cuerpo siempre se utiliza lana cardada de oveja y lana hilada artesanalmente para los cabellos.
Hoy en día la mayoría de objetos que nos rodean no están hechos por manos humanas, sino por máquinas que aunque son muy prácticas y rápidas, no traspasan al material lo que transmiten las manos humanas o el cariño con el que el ser humano hace las cosas.
Para la pedagogía Waldorf es muy importante que los juguetes, y especialmente las muñecas, se confeccionen mediante procesos manuales y además (esto es algo primordial) con pensamientos cariñosos. Es como si la persona que la confecciona transmitiera parte de su esencia, algo suyo a la muñeca, que permanecerá en ella.
Todo juguete, incluida la muñeca, es más adecuado cuanto más indeterminado sea. Si está muy elaborado, muy definido, no da espacio a completarlo por la imaginación del niño/a.
Lo incompleto siempre estimula al ser humano a terminarlo, a poner en práctica su propia creatividad. Por eso, debemos permitir al niño/a que pueda completar los juguetes y enriquecerlos.
Esto se aplica al rostro de las muñecas. Poner un rostro que esté completamente estructurado establece una impresión fija e invariable en el niño (siempre estará triste, alegre, indiferente…).
En cambio, si la boca y los ojos apenas se hallan sugeridos, la fantasía del niño o la niña pueden completar el resto, pues tendrá espacio suficiente para que la muñeca se ría, llore o sonría, dependiendo de cómo esté la situación anímica del propio niño.


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